Ferrería y torre de Ibero. Leitza

El complejo de la ferrería de Ibero de Leitza, conforma uno de los restos industriales más antiguos de  Navarra. Documentado desde mediados del siglo XIV en tiempos de Carlos II de Navarra, está formado por los restos de la propia ferrería a orillas del Urumea, un caserío y una torre defensiva a los que se accede por un bonito puente de estilo gótico que atraviesa el río. A pesar de pertenecer al término de Leitza, por su cercanía con el centro urbano de Goizueta, muchos la adscriben a esta localidad.

El conjunto hace unos diez años

Los intentos del ayuntamiento de Leitza, que en 2012 compró todas las instalaciones con objeto de su restauración y conservación, no han sido suficientes para que las mismas, tras más de un siglo inactivas, se hayan ido deteriorando de forma llamativa en los últimos años. Dicho ayuntamiento ha invertido hasta un cuarto de millón de euros en labores de limpieza y consolidación, a pesar de lo cual, el problema agravado por la abundantísima pluviometría de la zona, esta llegando a límites dramáticos. Ha llegado la fecha en que los ayuntamientos de Leitza y Goizueta, unidos ante el problema, han requerido la ayuda urgente del departamento de Cultura del Gobierno de Navarra en un intento de conservar esta muestra singular de nuestro patrimonio industrial histórico. Los intentos de mejora y consolidación de los muros no han servido para que la torre esté a punto de derrumbe, su tejado ya se hundió hace unos años. Tan sólo un día después de la visita a los restos de una comisión parlamentaria, el director de Cultura ha hecho el anuncio de una inversión de 450.000 euros con destino al arreglo de la casa torre y su reconstrucción tanto interior como exterior, incluyendo una nueva cubierta. Ya hace tres años la Institución Príncipe de Viana, hoy englobada en el Departamento de Cultura, declaró el conjunto como Bien Inventariado (resolución 5/2014 de 27 de Enero). La ley Foral 14/2005 de 22 de noviembre de Patrimonio Histórico de Navarra estableció tres clases de bienes de patrimonio cultural objeto de protección: Bien de Interés Cultural (BIC), Bien Inventariado (BI) y Bien de Relevancia Local (BRL). El texto especifica que un Bien Inventariado es aquel, que sin reunir las condiciones para ser declarado BIC, tiene “una notable relevancia cultural”. El BRL sólo tiene significación cultural a nivel local. A diferencia de los BIC, el BI no exige definir la delimitación del entorno, pero si la obligación administrativa de conservarlo y de velar por una utilización adecuada del inmueble y emisión de informes ante cualquier actuación.

La torre en la actualidad

Además de la propia ferrería, que llegó a considerarse en el siglo XVIII como ferrería mayor, con una producción de más de cien toneladas de hierro al año, la torre fue un importante enclave defensivo en la línea fronteriza que a partir de 1200 separaba Gipuzkoa, ya conquistada por Castilla, y Navarra, la llamada “frontera de malhechores”. Las instalaciones, una vez entraron en desuso en la segunda mitad del XIX, fueron adquiridas en 1892 por la Sociedad Mutua Contra Incendios de Leitza conformada por el propio ayuntamiento y un numeroso grupo de vecinos, con idea de ponerla en marcha y usar sus réditos a modo de seguro frente a accidentes, incendios u otros desastres naturales.  A pesar de ello, nunca llegó a estar  operativa aunque hasta hace pocos años alguna persona vivió en su caserío. Finalmente, como habíamos dicho, el ayuntamiento en 2012 compró a la citada sociedad todas las instalaciones, con objeto de conservarlas como bien patrimonial.

Para conocer de cerca la historia de la ferrería de Ibero remito al lector al magnífico y exhaustivo trabajo de investigación llevado a cabo por la historiadora y experta en genealogía Ana García Santamaría y publicado en 2007 en el número 4 de la revista Antzinako (www. antzinako.org)

Una vez más han sido iniciativas populares, a través de entidades locales, las que han puesto de manifiesto el valor de un determinado lugar patrimonial, en este caso industrial, para que las autoridades competentes pongan remedio a su desaparición. En este caso los restos, ya muy deteriorados, han sido salvados “por la campana”.