La Tejería de Beloso

Nos situamos en el barrio de la Magdalena. Allí, en el término de Beloso Bajo, una pasarela metálica atraviesa el cauce del río Arga para dar continuidad a un camino ahora hormigonado que asciende en zigzag hasta alcanzar la ripa de Beloso, en las inmediaciones del pequeño edificio que fue de arbitrios municipales, posteriormente punto de información y turismo, después gasolinera y que en la actualidad está en desuso. Si nos asomamos desde ese lugar para observar las fértiles  huertas y el meandro del río, justo debajo observaremos  una pequeña llanada, en la orilla izquierda del Arga. En ese lugar, hoy invadidos y ocultos por la vegetación, aún se conservan algunos restos de lo que fue una tejería. La pequeña instalación está debidamente señalizada en los planos de Iruñea de los años 1756, 1869 y 1882 como tejar.

Cemeño 1756
Plano de 1756. Cemeño. Se señala la tejería de Beloso Bajo en su ubicación junto al recodo del río. Otra tejeria se señala cerca del molino de Caparroso, que ya no aprece en los planos del siglo XIX

Es precisamente en mayo de 1882 cuando tenemos la primera noticia de como el Ayuntamiento concede permiso a D. Juan Etchegoyen para extraer leña del río para su tejería de Beloso. Es bien conocido y documentado que en aquellos años se bajaba leña suelta desde las cabeceras de los ríos Arga y Ultzama por flotación para cubrir las necesidades de la ciudad, cuyos bosques de cercanías ya estaban bien esquilmados. En la tejería se realizaban ladrillos tanto macizos como huecos a un precio de 50 pesetas el millar, cinco pesetas más si debían llevarse al punto necesario de uso.

Como se puede suponer si se conoce un poco la zona, entonces sin pasarela, para trasladar el producto hasta la ciudad debía recorrerse la orilla izquierda del río hasta Burlada y luego ascender por el camino de Francia, hoy cuesta de Beloso, hasta alcanzar la meseta pamplonesa. Un pequeño camino discurría en elevada pendiente por aproximadamente el mismo recorrido que el actual hasta la ripa. En el pleno municipal del 22 de noviembre de 1890 se le concedió autorización al titular para instalar un “ferrocarril aéreo”, cuyos carrillos pudieran ascender con facilidad los ladrillos hasta la zona alta, con el correspondiente ahorro de energía y coste. Apenas transcurrido un mes de haber instalado el cable teleférico ocurrió un desgraciado accidente. El hijo del dueño de la tejería, Justo Etchegoyen, fue golpeado por un cajón lleno de ladrillos al romperse una pieza del engranaje del sistema. El tremendo impacto le produjo la muerte instantánea con el cráneo destrozado. No tengo noticias de si el cable fue reparado pero es probable que el episodio marcara un antes y un después en la actividad de la tejería. Don Juan Etchegoyen y Zaragoiti falleció en 1910 sucediéndole en la dirección de la  tejería su hijo Norberto.

img004
Fotografía de Martínez Berasain. Entre 1910 y 1920. En la parte baja se observa la instalación y a la izquierda el Recodo.

 

Junto a  la tejería el río Arga hace un brusco giro hacia el norte, lugar conocido como el Recodo, que se hizo muy famoso a finales del XIX y principios del XX como peligroso lugar de baño. Cada año se ahogaban varias personas, especialmente niños y militares. El Ayuntamiento tuvo que poner un vigilante especial durante el verano y finalmente prohibir el baño en la zona pues los accidentes seguían siendo muy frecuentes. Decía la crónica de El Eco en mayo de 1897: Dentro de algunos días comenzarán los exámenes en las escuelas públicas de esta capital, y verificados estos vendrá el cierre de las aulas con motivo de la canícula. La mayoría de los chicos se dedicará a coger grillos, pacharanes y nidos y, lo que es peor de todo, a bañarse en el Recodo, en cuya parte del río Arga siempre queda alguna víctima.

Pero los hornos de la tejería no sólo se utilizaron para cocer ladrillos y tejas.  La instalación se utilizó eventualmente para que los campaneros Nicomedes Haro, su hijo Constantino y Teodoro Sierra fundieran campanas en sus hornos. En concreto, en 1886 se fundió en dicha tejería la campana de la iglesia de San Lorenzo de Pamplona, en 1899 la de la iglesia de San Agustín y en 1900 la de la parroquia de Ibero. La citada familia de campaneros se desplazaba de un lugar a otro en su labor artesanal, fundiendo también campanas en Agoitz, Ilunberri o San Martin de Unx.

1982
Ortofoto de 1982. En el centro, todavía se observa la instalación, bajo el cruce de carreteras de Beloso

A partir de 1923 la instalación se dedicó a fabricar azulejos bajo el nombre de Fábrica de azulejos San Julián y Cenzano permaneciendo activa hasta mitades de los años ochenta.