Las fuentes del león. Iruñea

Las conocidísimas fuentes del león de nuestra ciudad y que muchos creen únicas y autóctonas esconden una historia singular que además desmonta algunos mitos.

Fuente de león. Plaza de la O.

En el último tercio del siglo XIX se planteó en Iruña, tanto en el consistorio como en la propia población un amplio debate sobre las necesidades de agua en la ciudad. A la gran mortalidad producida en la recientemente sufrida guerra carlista, se añadió un importante incremento en la misma durante los años de postguerra. La población, además, se encontraba hacinada entre los muros de la ciudad, hambrienta y sedienta, y el debate se planteó cuando los expertos higienistas achacaron ese exceso de mortalidad a la falta de agua, en cantidad y calidad, en la capital. La traída de las aguas de Subiza ochenta años antes, resultaba evidentemente insuficiente. El debate terminó con la nueva traída de aguas desde el manantial de Arteta hasta los nuevos depósitos de Mendillorri y de ahí a la ciudad, traída que se inauguró con gran pompa y celebración durante los sanfermines de 1895. Fue la culminación del proyecto de aportar agua corriente a las viviendas que anteriormente se suministraban fundamentalmente de las, no demasiadas, fuentes existentes en la ciudad. A pesar de eso con el mayor aporte de agua también se planteó el mejorar la escasa red de fuentes públicas.

 

Hoja de entrega de la primera fuente en mayo de 1896. Hoja del catalogo AMP

De esta forma en mayo de 1896 la comisión de obras del consistorio encargó un modelo de fuente a la compañía Kennedy&Glenfield de Kilmarnock (Scotland) a través de su sucursal en París. La compañía tenía la patente de unos novedosos contadores de agua, pero en su catálogo también tenía diversos modelos de fuentes, eligiéndose el modelo D I F como el más apropiado. La fuente en cuestión contaba con una llave de cierre automática y además con un especial sistema interno para evitar la congelación del agua en invierno. El coste en aquel momento era de 137 francos de la época por unidad. Tras recibir una de las fuentes y probarla durante un par de meses, el consistorio, satisfecho, hizo un nuevo pedido de 10 unidades más. Aquel mismo año se instalaron dichas fuentes, que de fábrica eran color gris oscuro propio del hierro fundido, en distintos puntos de la ciudad. Aunque desconozco exactamente todos los lugares en donde se colocaron si hay documentación gráfica de  al menos una en la plazuela de Dos de Mayo delante del convento de las Adoratrices y que aún se conserva en el lugar y otra  que se colocó en la plazuela de San José.

 

En la plazuela Dos de Mayo. foto J.Cia 1933 AMP
Plazuela San José 1911 Col. Arazuri AMP

La fundición de Sancena, aunque no tenía la exclusividad, conforme fue avanzando el siglo, con su taller primero en la calle Mayor y después en la Rotxapea, fue la principal suministradora de material mobiliario al ayuntamiento de Iruñea. (ver en esta web http://ondaregia.com/de-pinaquy-a-sancena-la-larga-historia-de-una-fundicion-de-irunea/) Fuentes, bancos, farolas, tapas de alcantarilla y demás objetos propios del mobiliario urbano fundidas en Sancena se hicieron corrientes en toda la ciudad y todavía permanecen muchos de ellos en nuestras calles y parques.

Alrededor de 1950 el ayuntamiento cedió una de las fuentes leoniles a Sancena que efectuó el correspondiente modelo para después poder fundirlas en serie. Pronto se fueron instalando en múltiples lugares del centro y de los barrios periféricos. Con frecuencia pintadas en el verde carismático de la bandera de la ciudad las fuentes de león rápidamente se popularizaron hasta llegar a considerarse como algo típico y, para muchos, exclusivo de la ciudad. Siendo, en verdad, algo característico de nuestra capital, vemos, sin embargo, que el modelo de fuente existe en muchos lugares del mundo. La facilidad que hoy día nos dan los modernos medios para recabar información escrita o grafica harán que encontremos este modelo de fuente en lugares tan alejados de nosotros como Irlanda o las Islas Maldivas.

Pero me queda alguna duda de si en algún lugar son tan apreciadas como aquí. Tanto es así que existe hasta un grupo o sociedad que bajo la firma The Green Lion Project se ha dedicado a catalogar y numerar todas las existentes en la ciudad y entorno. En la última actualización de su blog, ya hace algunos años, contabilizaban 348 fuentes e incluso daban la posibilidad de adoptarlas, sin conocer que supone esto de coste y beneficio. Una vez cerrada la fundición de Sancena incluso se ofertaban en algunos comercios de jardinería y ya he observado algunas en localidades alejadas de Pamplona.

Marca de la casa en una de las originales.

Quizás sea importante señalar aquí que conozco al menos tres de las originales del siglo XIX como así consta la marca de la casa fabricante en su base. Una de ellas probablemente en su primitiva ubicación en la plazuela de Dos de Mayo, delante del que fue convento, hoy hotel del Camino. Existe una fotografía de principios de siglo que atestigua su presencia en el mismo lugar. Otra está colocada en la cabecera del aska existente bajo el baluarte del Redin en la calle Vergel, de esta también hay documentación gráfica desde mitades del pasado siglo. Recientemente me comunicaron la presencia de una tercera en el patio del instituto de Iturrama. Nadie sabe cómo llegó hasta allí. Quizás poco a poco vayamos localizando otras.

Una de las originales en el asca de la calle Vergel.

En cualquier caso y aunque se desmonte algún mito, no por ello dejaremos de sentir las verdes fuentes del león como algo nuestro, algo con más valor sentimental que real. Pero al fin y al cabo aprendiendo a querer esas pequeñas cosas se va conformando el orgullo de pertenencia a una ciudad, en este caso Iruñea.

Víctor Manuel Egia Astibia