EL Monumento a los Fueros del Paseo de Sarasate de Iruñea

El Monumento a los Fueros situado en el paseo de Sarasate de Iruñea, frente a la fachada del Palacio de Diputación, se erigió en los primeros años del siglo XX en respuesta al desacato que suponía la pretensión del gobierno de España, de hacer perder lo poco que quedaba de nuestra autonomía como estado libre que habíamos sido y que generó una masiva protesta de la sociedad navarra. Nacido como reivindicativo, para muchos su vigencia como tal continúa, monumento popular que las clases dirigentes aún tienen pendiente inaugurar.

 

En 1847 como consecuencia de la aplicación de la ley, mal llamada paccionada, Navarra perdió su estatus de Reino independiente con sus propias Cortes, Gobierno, Tribunales y Administración para pasar a ser una provincia más de España. Apenas conservó un poco de autonomía de su particular régimen fiscal y algunas instituciones, como por ejemplo la Cámara de Comptos. En mayo de 1893 el entonces ministro de hacienda del gobierno de Madrid Germán Gamazo, trató de eliminar cualquier resquicio del pasado de Navarra como Estado libre y en el artículo 17 de su proyecto de presupuestos, trataba de aplicar a Navarra las mismas contribuciones que «al resto» de las provincias españolas. La reacción de la sociedad navarra fue inmediata y comenzaron a llegar protestas de todos los rincones de Navarra, de todo tipo de entidades políticas y sociales, particulares, también de navarros afincados en otros lugares del estado, del extranjero, etc.

De esta forma, el 4 de junio de 1893 hubo una grandiosa manifestación que a los gritos de Viva Navarra y vivan los Fueros abarrotó las calles de la ciudad, terminando en la sede del Gobierno Civil que en aquel año se encontraba en la casa Alzugaray del, entonces, paseo de Valencia.  Prácticamente la totalidad de ayuntamientos, asociaciones, partidos, periódicos navarros, apoyaron la protesta. En una población total que rondaba los 300.000 habitantes se recogieron hasta 125.000 firmas en un documento al que se dio el nombre de Libro de Honor de los Navarros. La protesta, conocida como «Gamazada» fue, de esta forma, absolutamente generalizada y movilizó a gran parte de la población de Navarra. Un ejemplo, puntual pero muy significativo, de dicha protesta fueron los versos que el poeta popular José Jarauta «Joselico», escribió para la representación festiva anual del paloteado en la localidad ribera de Monteagudo y que muchos años después recogió y publicó el historiador Jimeno Jurío, así como el grupo de música popular Ortzadar. http://ondaregia.com/coplas-del-paloteado-de-monteagudo-ortzadar/

Fiacro Iraizoz

Pocos días después de la gran manifestación, el escritor y dramaturgo pamplonés que residía en Madrid, Fiacro Iraizoz Espinal, publicó en prensa un artículo en donde proponía la realización de un monumento que a la vez que sirva de ornato a la capital, sea el altar donde nuestros hijos aprendan a adorar las sagradas libertades de nuestras veneradas instituciones…   Y planteaba que si la idea es del pueblo también la financiación debía ser por suscripción popular. De la misma forma y el mismo día, el médico agoizko Manuel Jimeno solicitaba, al menos, la colocación de una placa conmemorativa en la fachada del Palacio de Diputación. Tanto la Diputación Foral como el Ayuntamiento de Iruñea recogieron la idea de Iraizoz y para el 16 de junio anunciaron que debía llevarse a efecto la realización del monumento que, sería financiado por suscripción popular. Reunidos en el Nuevo Casino de la capital, presidentes de sociedades recreativas, de centros culturales, directores de periódicos, representantes de Diputación y de diversos consistorios decidieron apoyar el proyecto y abrir la suscripción popular. La cuota mínima establecida fue de 25 céntimos y la máxima de 25 pts. con la intención de que pudieran participar en la misma individuos de cualquier condición. Solo se admitían donativos mayores a sociedades, entidades bancarias, ayuntamientos o a residentes en el extranjero a los que se suponía más adinerados. Otro momento de gran apoyo popular fue cuando el 12 de febrero de 1894, en una soleada mañana, la Diputación en pleno, con su vicepresidente Ramón Eseverri a la cabeza,  se dirigió en comitiva a la estación del Norte para  tomar el tren y llevar a Madrid la protesta y el libro de Honor con las 125 000 firmas. La población de Pamplona se echó a la calle, aplaudiendo al cortejo, como quedó inmortalizado en la fotografía adjunta.  La prensa local tituló la crónica del momento como «Un día solemne».

1894.2.12 . La Diputación en comitiva hacia la Estación del Norte. Colección T. Gatell
El proyecto en la revista Navarra Ilustrada en junio 1894

Rápidamente se promovió un concurso de proyectos para el monumento y finalmente se aprobó el presentado por el arquitecto pamplonés Martínez de Ubago en junio de 1894. Aunque inicialmente se pensó colocarlo en la plaza de la Constitución, actual plaza del Castillo, finalmente se decidió hacerlo delante de la fachada principal del Palacio de Diputación. El 27 de noviembre de 1895 se retiró la fuente surtidor existente en el lugar y se comenzaron las tareas de cimentación, tareas que resultaron dificultosas pues en el lugar, fosos de las antiguas murallas, todo era material de relleno y no se encontraba la base sólida para apoyar los cimientos.

Manuel Martínez de Ubago

Manuel Martínez de Ubago Lizarraga, el diseñador de la obra, nacido en Pamplona en 1869, había estudiado arquitectura en la Escuela Superior de Madrid, titulándose en 1892.  En los apenas once años que residió en Iruñea, además del Monumento a los Fueros, hizo algunas viviendas, siempre en estilo ecléctico con toques modernistas, como las de la calle General Chinchilla 6, José Alonso 4, San Nicolás 72, o fachadas de comercios como la farmacia Blasco o la joyería Idoate, todos ellos actualmente en buen estado de conservación.

Sin embargo, una vez destituido en Madrid Germán Gamazo como ministro de Hacienda y una vez eliminada la amenaza de extensión a Navarra de los impuestos y fiscalidad vigentes en provincias, el interés por la obra se desvaneció un poco y la suscripción popular fue decayendo y no obtuvo la recaudación esperada, liquidándose pronto y con las primeras obras lo conseguido. Como consecuencia, el proyecto tuvo que ser paralizado a finales de 1898 al no contar con fondos. Se discutía quien debía continuar con la financiación, si el consistorio de la ciudad o la propia Diputación. En abril de 1900 ya se hablaba en prensa del «monumento inacabable». Finalmente fue Diputación quien decidió reanudar las obras con el apoyo en la dirección de obra del arquitecto Florencio Ansoleaga. La Diputación aportó en su presupuesto de 1900, diez mil pesetas, en el de 1901, veinte mil y setenta mil en el de 1902. El incremento del coste se debía especialmente a las distintas estatuas que adornaban el monumento. En concreto solo la estatua de la «matrona» que iba a culminar el monumento estaba presupuestada en 27͏͏͏͏000 pesetas.

1902 Se va a proceder a izar una de las estatuas de Ramón Carmona

Para los sanfermines de 1903 se desmontó el andamiaje, y aunque aún faltaban algunos remates, en la columna superior del monumento quedó grabada una inscripción con el año de 1903 como fecha de acabado. El coste total había sido de 200000 pesetas. En la primavera de 1904 ya la opinión pública exigía una fecha para la inauguración, pero Diputación daba largas, diciendo que debía elegirse una fecha clave, aniversario de algún hito importante de la historia de Navarra. Además, las placas de bronce con los distintos textos reivindicativos a colocar en cada frente estaban tardando más de lo debido y Diputación consideraba que aún no se había terminado todo. Se barajó como fecha, el aniversario del 4 de junio de 1893 día de la gran manifestación contra las medidas del ministro Gamazo y que dio comienzo a todo el proceso, proponiéndose incluso como fecha de celebración permanente, la Fiesta Anual de los Fueros. Finalmente, el 17 de marzo de 1905 fueron colocadas las cinco placas de bronce considerándose como terminada la obra, doce años más tarde del inicio de los acontecimientos que habían originado su construcción. Sin embargo, la inauguración oficial no llegaba, numerosos escritos en la prensa local lo requerían, pero nunca había respuesta. Tampoco se prestó demasiado interés en su mantenimiento y las cinco estatuas de su base pronto comenzaron a ennegrecerse con las consiguientes protestas ciudadanas.

1963 foto Prince

También hay quien se quejaba de que las personas se sentaran en su base haciendo tertulia o los niños se columpiaran en las cadenas de sus escaleras, considerándolo como algo inapropiado, costumbre que por cierto permanece un siglo después. En marzo de 1909 y cuando estaba en proyecto el «adecentamiento» de la plaza del Castillo, que por cierto costó la supresión de la hermosa fuente de la Beneficencia diseñada por Paret a finales del siglo XVIII, el teniente de alcalde del consistorio pamplonés Eustaquio de Echave hizo una propuesta formal de trasladar el Monumento a los Fueros al centro de la citada plaza. La idea no contó con el apoyo necesario para llevarse a efecto.

El estilizado monumento tiene una altura total de 23,40 metros y está apoyado sobre una base o zócalo pentagonal de 18 metros de diámetro y uno de altura, realizado en piedra de Tafalla, contando con cinco escalinatas entre las cuales penden férreas cadenas que simbolizan el escudo de Navarra.  En el centro de esta base se apoya el primer cuerpo, pentagonal, de cinco metros de altura, realizado en mármol de Almandoz y que posee en cada uno de sus ángulos columnas coronadas por sendas esculturas, que simbolizan, el trabajo, la paz, la justicia, la autonomía y la historia.

Ramón Carmona, escultor

Las esculturas fueron realizadas en piedra de Angoulême, por el escultor marmolista pamplonés Ramón Carmona Urrutia, que precisamente había aprendido su oficio en un taller situado junto al monumento, en el número 4 del paseo de Sarasate. Como curiosidad decir que esculpió las figuras en el improvisado taller del coso de la plaza de toros de la ciudad.  Además, en cada uno de los frentes de este primer cuerpo hay una placa en bronce con un pequeño texto explicativo, quizás mejor, reivindicativo. Tres son en castellano, uno de ellos en euskera y otro también en euskera, pero en alfabeto ibérico. Precisamente la realización de este último texto encargado al jesuita Padre Fita y que era algo más complicado de realizar fue la que demoró casi un año la terminación del monumento, recibiendo, además, muchas críticas por el resultado final. Todas las placas fueron fundidas en la fundición Masriera y Campius de Barcelona. El valioso y explícito mensaje escrito en nuestro  idioma originario dice: Gu gaurko euskaldunok gure aitasoen illezkorren oroipean bildu gera emen gure legea gorde nai degula erakusteko. Nosotros los vascos de hoy nos hemos reunido aquí en memoria (recuerdo) de nuestros antepasados inmortales, para proclamar (mostrar) que queremos guardar nuestra ley.

 

Por encima de este cuerpo una columna pentagonal en piedra de la cantera de Lete, muestra en sus caras los escudos de las capitales de merindad, Estella, Sangüesa, Olite, Tudela y Pamplona/Navarra. Una columna de mármol rojo de Aizkorbe, con capitel y ornada con una pequeña placa en bronce que señala el año de construcción 1903, sostiene la figura que culmina el monumento, la matrona foral.

La estatua de bronce, también fundida en la barcelonesa Masriera, de cinco metros y medio de altura y tres mil kilos de peso, muestra a una mujer vestida al modo clásico, alegoría de Navarra, coronada en recuerdo al reino que fue. Lleva en su mano diestra una cadena rota, símbolo de la libertad conquistada y en la izquierda un pergamino que proclama la Ley Foral. A sus pies, algunas armas, escudo y casco sarracenos que simbolizan la victoria en la Navas de Tolosa. Su autor fue José María Martínez de Ubago, hermano de Manuel el que había diseñado el conjunto del monumento.

Para ello utilizó como modelo a la joven pamplonesa Rosa Estefanía Oteiza que se dice que fue pareja del autor y con el que tuvo tres hijos extramatrimoniales. La rocambolesca historia de Rosa Oteiza y el autor de la figura ha sido contada y publicada por varios autores con algunas variantes sujetas a sendas interpretaciones. En los siguientes enlaces remito al lector a dos de ellas, la primera de Joseba Asirón,  Rosa Oteiza, la modelo de la estatua de los Fueros (noticiasdenavarra.com) y la segunda de Patxi Abasolo  La mujer del Monumento a los Fueros: Rosa Oteiza | Orreaga Fundazioa. En cualquier caso, la joven modelo no reconocida como tal y olvidada durante muchos años, está recuperando su protagonismo muchos años después.

Y como decíamos, tras su finalización, solo quedaba pendiente que las autoridades procediesen a su inauguración. Se llegó a preparar la ceremonia, se acuñaron medallas conmemorativas, pero el tiempo pasaba y no se llevaba a cabo. Los avatares políticos a lo largo de todo el siglo XX hicieron que las autoridades navarras y pamplonesas, nunca mostraran un interés especial en hacerlo. Al cumplirse su centenario, ya iniciado el siglo XXI, se sometió el monumento a un remozado, limpieza y restauración.  Quizás hubiera sido el momento de retomar el tema de su inauguración. Pero el gobierno de UPN, con su entonces presidente Miguel Sanz al frente o la alcaldesa Yolanda Barcina del mismo partido, nunca lo tuvieron entre sus intenciones. Con la llegada del nuevo gobierno de Geroa Bai en 2015 algunos pensaron que había llegado el momento… pero tampoco. Sigue sin ser inaugurado pero no importa.  Para muchos no por eso es menos valorado, como símbolo de lo que fuimos y aun luchamos por recuperar, Navarra, el Estado  de los Vascos .

 

 

Roldan 1903. Antes de colocarse las inscripciones en bronce

 

Víctor Manuel Egia Astibia,  2024ko urtarrillean